Nuestra Historia

Vetonek es una empresa que se ha consolidado en el mercado de la decoración de jardines gracias a su compromiso con la calidad y el servicio al cliente. En realidad, se trata de una marca comercial de Hormigones Vicente, una empresa familiar de segunda generación.

El camino que hemos seguido hasta llegar a este punto, no obstante, ha sido largo, accidentado y no siempre ha resultado sencillo. Creer en lo que hacíamos, y en que debíamos ofrecer a nuestros clientes el mejor servicio posible en el campo de la piedra decorativa de jardines, nos ha ayudado a perseverar, a aprender y a resurgir de nuestras cenizas siempre que ha sido necesario.

Acompáñanos a lo largo de este recorrido: esta es nuestra historia.

LAS RAICES

UN RETO INESPERADO

El origen de todo tiene lugar a finales de los años 70 con un hombre que recoge piedra del río Ebro a capazos. Lo hacía a mano, sin ayuda de modernas herramientas, para llevarlas él mismo a las obras, donde las vendía. Dicho hombre era el padre, Manuel Vicente Calvo, fundador de la empresa Hormigones Vicente. A pesar de contar con orígenes tan humildes, esta empresa logró crecer para convertirse en fabricante de hormigón. Con más de 30 trabajadores a su cargo, y con la ayuda de otras 30 hormigoneras y una cantera. Hormigones Vicente parecía destinada a prosperar sin descanso. Y entonces ocurrió. En 2007, llegó la madre de todas las crisis, la que estaba destinada a arrastrar millones de negocios, y que podía significar el fin de una empresa destinada a triunfar. La burbuja de la construcción resultante de todo esto hizo que nuestra empresa pasase de vender 6 millones a menos de 1 millón. Y esto en un solo año. El desastre era inminente. Los sueldos por pagar se acumulaban, y apenas había empleo para 5 trabajadores. Todo lo conseguido se esfumaba y, si no se cortaba la hemorragia, la empresa se iba a la quiebra. Llegado este momento, solo quedaba reinventarse o desaparecer.

Imagen en blanco y negro de un pescador en la orilla de un río, rodeado de cestas y un paisaje natural al atardecer. Perfecta para ilustrar la pesca tradicional y la vida rural.
Fotografía de un camión mezclador de cemento en una cantera, con un diseño azul y naranja. Ideal para representar la industria de la construcción y el transporte de materiales.

EL NACIMIENTO

NACE UNA IDEA

Por aquel entonces, el actual gerente de la empresa se reunía a menudo con un amigo gerente de una empresa de transporte. Este buen hombre, también al borde de la quiebra a causa de los impagos de sus clientes, sabía quejarse de la situación; pero también trataba de buscar una solución. Así, entre cafés y palmadas en la espalda, las ideas comenzaron a fluir. ¿Qué se podía hacer con las hormigoneras? Estaban paradas y en venta, pero en aquel momento sólo parecían destinadas a producir óxido. ¿Y si les sacábamos partido? ¿Y si las usábamos para algo? “¿Y si las utilizamos para meter piedras de nuestra cantera y las redondeamos? Tal vez sirvan para jardinería”. Ahí estaba. La idea que necesitaba nuestra empresa para sobrevivir.

EL COMIENZO

UN NUEVO PRODUCTO

Aquella idea parecía una locura, pero había que intentarlo. De perdidos al río, se dice, y todo había comenzado en un río… ¿Qué más se podía perder?
Lo hicimos. Y a los pocos días, teníamos interesada a una empresa de Beirut, Líbano, esa misma semana vendimos nuestro primer camión completo a Francia.
Así, como quien no quiere la cosa, ahora teníamos un producto nuevo, de calidad y con salida en un mercado amplio e internacional. De hecho, todavía no habíamos vendido una sola piedra en casa y ya estábamos colocando camiones en Francia.
Aun así, todavía estábamos lejos de salir del pozo.
La realidad es que, aunque las posibilidades de venta habían crecido, todavía no contábamos con los medios de producción necesarios. No dábamos abasto, y nuestra capacidad de inversión era cero. Asimismo, la posibilidad de financiación en aquel momento era inexistente. Así, solo quedaba el esfuerzo y nuestra inventiva. Seguimos reinventando maquinaria con aquello que teníamos a nuestro alcance, y viajamos por Francia y por toda España durmiendo en cualquier rincón para no gastar demasiado. La situación, pues, era complicada. Pero había que luchar, porque nuestro proyecto tenía potencial. Creíamos en él.

LA DECISIÓN

EL MOMENTO DE LA VERDAD

Había llegado el momento, pues, de invertir para que la empresa pudiera seguir creciendo, o de mantenernos con lo que habíamos conseguido hasta aquel momento. Teníamos que elegir, no quedaba otra. Por un lado, invertir todas nuestras ganancias en la maquinaria que nos permitiría llegar a todos nuestros clientes parecía demasiado arriesgado, pero estancarnos tampoco parecía una solución viable. Aquel riesgo, aquella locura, sería lo que nos abriría las puertas a crecer internacionalmente. ¿Pero era sensato? Solo había un modo de averiguarlo...

Imagen conceptual de una mano construyendo una torre de bloques de madera junto a una fila de monedas apiladas, simbolizando el equilibrio financiero y la inversión económica.
Foto de un montón de grava en una cantera, destacando las diferentes texturas y colores del material. Excelente para temas relacionados con la minería, la construcción y el suministro de materiales.

EL CRECIMIENTO

VETONEK ES UNA REALIDAD

Tras sopesar pros y contras, en 2018 acometimos la potente inversión que nuestro proyecto requería para poder producir productos de calidad superior y para envasarlos en sacos de malla. Aquella, sin duda, era una jugada arriesgada, pero la dama fortuna parece favorecer a los audaces, especialmente cuando tienen algo por lo que vale la pena luchar. A día de hoy, Vetonek es toda una realidad. Contamos con una potente empresa dedicada a la fabricación de piedra para jardines que proporciona productos de calidad a sus clientes. Todo lo que hacemos lo fabricamos con mimo, cuidando hasta el último detalle, buscando el mejor acabado y productos innovadores, y siempre procuramos ofrecer un trato con el cliente cercano y familiar, incluso en las transacciones online. Por ese motivo, suministramos a las principales superficies de Europa, como Leroy Merlín, y exportamos nuestras piedras por todo el Mundo. Tenemos clientes a lo largo de más de 20 países. No obstante, nuestro camino no termina aquí, ya que seguimos creciendo poco a poco, para ofrecer cada vez más productos destinados a la decoración de jardines y paisajes. ¿Cuál es el límite? El tiempo dirá…